Duelo y desarrollo humano

¿Y ahora qué?

De repente algo en el camino se resquebraja, desaparece… ¿cómo seguir? tantas emociones y dolor… ¿Y ahora qué? Toca volver a lo esencial construyendo nuestra vida a nuestra medida, a nuestro ritmo… ¿Y cómo hacerlo?

Comparto contigo que a lo largo de mi proceso vital y su devenir, me he dado cuenta que la vida y la muerte forman parte del mismo latido. Y que su combinación es lo que nos permite evolucionar y desarrollarnos.

Y sí, duele perder algo o alguien que ha formado parte de nuestra vida y ha significado tanto y a la vez, con cada pérdida aparece una oportunidad de un encuentro más profundo con una misma, con uno mismo. Y cada vacío nos lleva, si lo permitimos, a una vida con más sentido en constante evolución.

Crecer, desarrollarse y evolucionar trae consigo dolor, es importante dar espacio y honrar ese dolor, está aquí para ayudarnos a adaptarnos a la nueva situación.

Y como nos cuesta dar espacio y confiar que las lágrimas, la tristeza y la soledad algún día desaparecerán…

Si permanecemos fieles a nosotras mismas, si permitimos que todo aquello que emerge de la presente situación fluya, te aseguro que pasará… El bloqueo sucede de no permitir que emerja lo que hay, sin querer controlar el proceso a través de nuestras creencias.

No es fácil sostener y permitir este proceso, porqué muy probablemente no lo hemos recibido y aprendido.

Yo me acompaño, te acompaño desde mi propia experiencia en continua evolución que continua a día de hoy. Ofreciendo y sosteniendo espacios de contención psicológica, creatividad, compasión y escucha, sin juicios.

Un espacio que te permite aprender a ser tu misma, tu mismo quién pueda ir aprendiendo a sostenerse, a permitirse sentir como siente, expresarse como uno está, escucharse en lo que emerge…

Sesión a sesión creciendo, evolucionando, desarrollando nuestra humanidad, imperfecta, cambiante, incierta, viva, en continuo cambio y transformación.

La Soledad

La soledad
es un recurso muy valioso
que vamos descubriendo
al crecer.

La sol-edad
es encontrar el sol
en nuestra propia presencia.

Crear y abrir espacio
donde ser y sentir.

A veces nos cuesta mirar hacia dentro.

A veces nos da miedo sentir y abrir.

En nuestra sol-edad
hay un espacio disponible
donde habitarse.

A veces a través del encuentro
de lo humano,
empezamos a darnos cuenta
del sol que nos ilumina
desde nuestro interior.

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Berta Torres Gascón

Psicóloga especialista en Duelo y Crisis existenciales.

Terapia Duelo Barcelona