Crisis y Cura

Observar la naturaleza y sus ritmos, el día y la noche, las mareas, los ciclos solares con sus solsticios y los lunares con las diferentes fases de la luna. Nos hablan de un tempo que rige la vida, fases de ascenso y descenso.

A menudo la vida en las ciudades y su ritmo constante, nos desconectan de nuestros tiempos de actividad y descanso.

¿Cómo te relacionas con el ritmo de actividad y descanso?

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Normalmente algo externo, trabajo, familia, pareja, escuela… marca nuestro ritmo. Frecuentemente no escuchamos nuestra propio movimiento y vamos siguiendo el movimiento que marcan desde fuera.

Ello conlleva un desgaste emocional, mental, físico y psicológico, seamos más o menos conscientes de ello.

Y si en algún momento algo se para, el cuerpo o la vida nos para… Podríamos sentir el miedo, la angustia de parar y no hacer. Sentir el vacío que muchas veces llenamos haciendo.

¿Te ha pasado alguna vez? A mí sí.

En las sesiones individuales y en los grupos, acompaño a través de propuestas encaminadas a reconectar con la sabiduría reside en la escucha de tu propio ritmo, al volver a escucharte y a sentirte.

Con escucha y sensibilidad vamos traspasando las capas de miedo, ansiedad, creencias, dolor, sufrimiento… para encontrarte de nuevo amorosamente a ti y a tu sabiduría.

El día 22 de junio del 2020 abrimos un espacio vivencial online donde parar y escuchar, un lugar donde también podrás explorar algunos de los personajes que nos habitan.

Este es un viaje de 3 meses donde a través de un maravilloso libro de cuentos, Mujeres que corren con los lobos de Clarissa Pinkola Estés, adquiriremos valiosos aprendizajes y herramientas. A través de la psicología y el arte.

Un espacio donde donde ser, sentir y explorar tu mundo de sueños, anhelos, deseos, ilusiones, perdidas y ganancias.

Un espacio en sintonía con tu propia naturaleza, que respeta tus ritmos y escucha tus necesidades. Y a la vez un espacio que se nutre del grupo y las personas que comparten este proceso contigo. Un regalo poder crear este espacio circular dónde nutrirnos y descansar.

Crisis y Cura

Si sientes la llamada a participar en este maravilloso grupo, escríbeme a:

berta@terapiaduelo.es

+34647113811

El arte de VIVIR las crisis

Nuestra existencia es compleja y contradictoria, en continuo movimiento, viva y llena de contrastes.

Hoy te propongo apreciar el desafío y la belleza de estar vivos y vivas.

Flores

La vida trae cambios y las transformaciones externas e internas que nos pulsan, a nivel individual y colectivo.

Ahora podemos cuidar la creación más importante, nuestra vida, al nutrirla va despertando del letargo y nos invita a ocuparnos de lo esencial.

VIVIR

en vez de

sobrevivir.

Volver a la naturaleza que nos habita, a observar y sentir sus ritmos. Volvernos sensibles a lo pequeño y sencillo al hogar interno y externo, mantener prendida nuestra luz.

Rem

Identificar los automatismos, practicar la paciencia y aceptación de los ritmos vitales. Estamos en evolución constante, aprendemos a través de cada intento, al ir hilando el tapiz de nuestra vida.

Desatar las excusas y tejernos de cuidado, plantando las semillas (ideas, proyectos, sentires) que queremos ver florecer en nuestro jardín interior. Poner amor y atención a lo que hacemos, incluso al sacar las malas hierbas de nuestro jardín interno. Día a día desarrollar el arte de amarnos profundamente con nuestros mares en calma y abismos.

Amarse es un arte, requiere sensibilidad, atención y práctica constante.

Amarse significa mirase, desconocerse y reconocerse, como un latido constante, donde redescubrir la belleza y ser transformados a través del arte de VIVIR.

Abrir ventanas a nuestro interior, descorrer las cortinas.

Interrogarse y navegarse.

Aunque a menudo no tengamos las respuestas, no desanimarse, seguir  jugando, experimentando, creando, viviendo…

Tal vez lo que buscamos, también nos busque.

Tal vez el tesoro, está escondido dentro de cada ser.

A menudo, no vemos aquello que tenemos delante.

Lo damos por hecho desde la mirada de lo conocido.

La perdida nos conecta con la vulnerabilidad y la inocencia.

Es como miramos y vernos por primera vez.

Abriéndonos a una nueva intimidad.

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Hoy te invito a abrir un espacio de observación, exploración y conexión.

Hoy abro un espacio de agradecimiento y reconocimiento. Te agradezco que estés leyendo este texto y formes parte de él.

Agradezco que haya seres humanos valientes que buscan encontrarse, conocerse, perdonarse y amarse a través de su camino de vida.

Agradezco poder acompañar personas en sus procesos de desarrollo. A todas y cada una que habéis compartido tramos de vida en estos 10 años de práctica ya sea en la consulta y/o acudiendo a las charlas.

Agradezco vuestra valentía y compromiso al mirar hacia dentro y conectar con la vida y el duelo y las crisis existenciales. Y por la belleza que se desprende al vivir desde la propia verdad, sintiendo y expresando, floreciendo y compartiendo.

Hoy sigo abriendo un espacio de conciencia y desarrollo humano de encuentro, en tiempos de crisis y duelo, un lugar donde contactar el amor, la creatividad y la sabiduría que nos habita.

De momento la vida propone un nuevo reto de hacerlo online, espero que a su debido tiempo, podamos volver a encontrarnos también presencialmente.

Hasta entonces, si así lo sientes, estoy encantada de caminar contigo acompañándote, aquí y ahora, exactamente donde estás.

Si deseas más información o reservar tu sesión de terapia individual puedes hacerlo aquí: contacto

La Soledad

La soledad
es un recurso muy valioso
que vamos descubriendo
al crecer.

La sol-edad
es encontrar el sol
en nuestra propia presencia.

Crear y abrir espacio
donde ser y sentir.

A veces nos cuesta mirar hacia dentro.

A veces nos da miedo sentir y abrir.

En nuestra sol-edad
hay un espacio disponible
donde habitarse.

A veces a través del encuentro
de lo humano,
empezamos a darnos cuenta
del sol que nos ilumina
desde nuestro interior.

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Berta Torres Gascón

Psicóloga especialista en Duelo y Crisis existenciales.

Terapia Duelo Barcelona

Volviendo a Ítaca

Hoy me gustaría contar una historia que planta sus raíces en la experiencia humana. Una historia que ha sido repetida en miles de novelas. De como la vida, en su infinita paciencia y sabiduría, tiene su manera única de llevarnos de nuevo a casa. A esa ‘Ítaca’ donde Penélope (alma) teje un tapiz que luego deshace esperando nuestra llegada.

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No importa cuantas épocas hayan transcurrido, ni cuantas personas hayan realizado o iniciado ese regreso, este viaje es siempre el mismo. Salir de nosotros mismos, salir al mundo perdernos, naufragar, experimentar la vida y de esa perdida volver al hogar a nuestra esencia.

En mi experiencia personal y también en mi trabajo he sido testigo – acompañante de esas idas y retornos.

El dolor abre una misteriosa puerta a las profundidades abismales del alma, donde la muerte trabaja mano a mano con la vida, aunque la mayoría de veces nos cueste lágrimas de sangre aceptar su solitario trabajo.

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Cada ser humano tiene una historia de pérdidas y cada una de ellas es un hilo que nos une con lo esencial. Bajo los dominios de la muerte, la vida se queda desnuda como los árboles en invierno.

Y es bajo esa nueva luz que nos desnuda y desanuda que todo se ve claramente; la belleza o la crueldad, la brutalidad y dolor, la tristeza o el vacío… Nos quedamos al desnudo sin adornos caducos que se desprendieron de nuestras ramas y murieron.

Solo hace falta encender la televisión, youtube, leer una revista o salir a la calle con miles de carteles publicitarios para ver lo muy identificados que estamos como sociedad con lo superficial, la imagen y lo aparente.

Gastamos miles y miles de euros en: ropa, maquillaje, peluquería, joyería, coches, bolsos… Creamos un personaje a la moda y feliz. Al adquirir todo aquello que nos aseguran nos dará la felicidad, se olvidan de decirnos que es una pseudofelicidad efímera y vacía. Vivimos largo tiempo en ese carrusel ilusorio de felicidad enfrascada, anunciada por el modelo o influencer de moda… Con subidas y bajadas.

Y en ocasiones cuándo el ciclo vital así lo decide y algo muy querido ya sea una relación, un trabajo, la muerte de un familiar…termina. Y aquello que antes servía y me llenaba a momentos, se vuelve totalmente vacío, seco y sin sentido. Entonces despiertas… te miras y miras con nuevos ojos.

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Nada externo ha cambiado, el cambio viene de adentro.

Y es gracias a esa llamada que podemos realmente bucear hacia dentro, dirigiendo nuestra energía hacia nuestro corazón. Sintiendo nuestra fragilidad, incomprensión y dolor.

Abrazando la desnuda y exótica belleza de la flor caótica que nos trae esa pérdida, escuchamos esa íntima llamada de regreso a nuestro centro.

Ese dolor que nos da la oportunidad de volver a nuestra ‘Ítaca’, de sintonizarnos con nuestro interior. De amarnos sin tanto maquillaje, sin tantos artificios…

Y la muerte se convierte entonces en una compañera sabia que nos ayuda a vernos desnudos.  Su mirada nos obliga a contactar con lo nuevo y doloroso.

Y este viaje es infinito, en cada sagrada ida y venida en su constante ‘ola’. Futuras olas del desarrollo humano que nacen y mueren en el océano-mar de la consciencia.

Muchos peligros acecharan nuestros pasos de vida-muerte-vida. Y nos podrán quitar todo pero el descubrimiento esencial es la eterna-alma. Compañera eterna. Vela de nuestro barco. Y de eso va esta historia de reencontrar en infinitas formas el tesoro oculto que trae cada pérdida, cada muerte y cada final.

¿Te atreves a bucear conmigo? Te ofrezco un espacio donde contactar contigo y acompañarte en tu desarrollo humano a través de tu proceso de duelo. Para concertar una cita presiona aquí

 

Transitando el dolor

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La vida resulta un lugar extraño, cambiante y lleno de retos. Alegrías y tristezas dibujan el horizonte de un nuevo día. ¿Cuán extraviados nos sentimos sin la compañía y el contacto con aquellas personas que formaron parte de nuestra vida?

Y junto con la tristeza transitamos el dolor… el dolor de vivir de nuevo, el dolor de tocar con el silencio, con el vacío… ¿Podemos descansar en una nueva manera de relacionarnos con su pérdida?¿Podré dejar de llorar cuando piense en él? ¿Desaparecerá ese dolor agudo y sordo en el pecho?¿Podré volver a descansar?

Preguntas y más preguntas se acumulan y las respuestas parecen no llegar o ser absurdas.

Quizás hoy, tal vez ahora podamos sentir nuestra pérdida y escuchar sus matices, sin intentar analizarla, edulcorarla o anestesiarla. Como el oyente atento y sensible a las variaciones de la más conmovedora pieza jamás escuchada. La tuya, esa pieza que hila con: tu tristeza, tu dolor y tus recuerdos se van arremolinando en tu piel y explotan en tu pecho.

No hay nada que hacer, simplemente sentir y escuchar el movimiento cambiante de nuestro ser.