Los frutos de la ira

Hoy me gustaría compartir a cerca del enfado, la rabia es una emoción natural y sin embargo una gran mayoría vivimos esta emoción de manera conflictiva, solemos acumular y estallar.

Son múltiples los factores que influyen a cerca de como vamos a vivir y expresar el enfado entre ellos la la familia, la educación y la cultura. Para empezar a poner un poco de luz a cerca de este tema, cada cual debe mirar como se ha expresado o reprimido la rabia en su entorno cercano (familia, amigos, escuela, parejas…).

Tal vez un tema tabú en la casa, o sólo los hombres podían expresarla. Tal vez el femenino se contenía y mostraba la rabia a través de la pasividad y/o del el lenguaje.

Todos, todas y todes hemos sufrido por exceso o por defecto de identificación, escucha y sana expresión de nuestra rabia.

La rabia como todas las emociones nos ayuda a adaptarnos a un evento externo. Nos da la posibilidad de darnos cuenta como algo nos está afectando y por lo tanto la capacidad de discernir qué necesitamos y cómo actuar de la manera más adaptativa.

A menudo me encuentro en la consulta conflictos con reconocer y expresar saludablemente esta emoción. Durante las sesiones abrimos la pesada maleta con la que cargamos de creencias y prejuicios acerca de la rabia. La rabia que no ha sido expresada y canalizada, no se integra y se acumula en nuestro cuerpo, a la larga se puede acabar convirtiendo en ira o depresión, entre otras.

La rabia es una energía, que bien encauzada es profundamente transformadora. Es el combustible que nos permite ponernos en marcha y realizar cambios.

Mal gestionada se convierte en un elemento destructor interno y externo. Y normalmente solemos canalizar esa energía no con la persona que disparó la rabia, un jefe, un colega, un amigo, un familiar sino con aquellos o aquellas personas más cercanas, con las que convivimos, con las que sentimos más confianza y tenemos menos capacidad de autocontrol al haber acumulado enfado.

¿Cómo gestionar la rabia?

Cómo cualquier emoción cuanta más acumulación haya más difícil será contenerla y canalizarla. Debemos empezar a poner atención cuando empezamos a sentirla en nuestro cuerpo, en nuestros pensamientos, en lo que sentimos. Y preguntarnos que necesitamos, debajo de la rabia se esconde una necesidad no satisfecha. Al identificarla podemos ver que modo tenemos para cubrirla.

Una vez leí un breve texto de Thich Nhat Hanh acerca de la rabia que considero muy poderoso para empezar a caminar con nuestra ira y ver su verdadero origen.

Y dice así:

“Al inhalar, sé que estoy enojado.

Al exhalar, sé que la ira está en mí “.

Primero, practicas el reconocimiento.

“Hola, enojo, mi viejo amigo”.

Luego miras profundamente para ver su origen.

“¿Por qué estoy enojado?”

Lo primero que descubrirás es que tu sufrimiento tiene sus raíces en tu conciencia almacenada,

en semillas que ya están ahí, semillas de ira, engaño, orgullo, sospecha o codicia.

La otra persona es solo una causa secundaria.

Lo siguiente que verá es que la otra persona también está sufriendo.

Puede que hayas pensado que eras el único que sufría, pero eso no es correcto.

Cuando alguien derrama ese tipo de sufrimiento sobre ti, sabes que está sufriendo.

Cuando comprenda esto, el amor brotará de usted y querrá ayudar.

La comprensión es la clave.

Thich Nhat Hanh

Vamos aprendiendo a gestionar nuestro enfado, vamos gateando y practicando hasta que un día damos los primeros pasos. No te desanimes si hay tropiezos y hay días en los que te es imposible redirigir tu enfado. Si explotas, reconoce que te has equivocado, pide disculpas y vuelve a empezar.

Estamos juntos, juntas, juntes en este viaje de la vida y todos somos aprendices. Vamos aprendiendo a conducir nuestras emociones, en vez de que ellas nos controlen, desde el amor, la humildad y la compasión.

Yo hay veces que puedo contenerme y acompañarme. En otras ocasiones, en cambio, soy como un volcán en erupción que estalla contra mi misma y personas que quiero. Y si eso ocurre, como os decía anteriormente, cuando me doy cuenta que me he perdido, respiro y pido perdón.

Espero de corazón que este artículo te sirva, estaré encantada de leerte si deseas dejar algún comentario a cerca de tu vivencia con la ira.

Si tienes alguna pregunta o duda puedes contactarme aquí.

¿Porqué a mi?

Tanto en las sesiones individuales como en los grupos de terapia de duelo, una y otra vez emerge esta pregunta a veces directamente y otras se puede percibir en el discurso o lenguaje corporal.

¿Porqué a mi?

No hay una respuesta a esta pregunta… Las cosas suceden todo el tiempo y a veces nos suceden. No podemos imaginar o anticipar como una situación devastadora va a cambiar nuestra vida.

Lo que sí podemos sentir es que va a ser de una manera total y radical. La vida no se repite es pura creatividad. No hay dos días iguales, dos flores iguales, dos tu iguales a lo largo del día de hoy.

Cuando sucede un hecho irreversible y doloroso nuestra mente intenta volver una y otra vez al mismo escenario antes del desenlace, intentando imaginar qué podría haber dicho o hecho para evitar ese desenlace…

Observa lo sucedido, abre tu mente y tu corazón a la perdida, exprésate crea espacio y siente… se paciente contigo mismo, contigo misma…

La persona que eras ya no está, toca acompañarte para descubrir y observar la persona que va a emerger. La transformación es total y eso nos asusta, ¿quién soy sin…?

En mis sesiones de terapia individual abrimos espacios para sentir, crear e investigar, donde cuidar de ti a través de la belleza para que vayas descubriendo quien eres en sus infinitas facetas.

¿Porqué a mi?

Tan solo observa y respira…

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Berta Torres Gascón

Psicóloga a Terapia Duelo

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