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Transitando el dolor

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La vida resulta un lugar extraño, cambiante y lleno de retos. Alegrías y tristezas dibujan el horizonte de un nuevo día. ¿Cuán extraviados nos sentimos sin la compañía y el contacto con aquellas personas que formaron parte de nuestra vida?

Y junto con la tristeza transitamos el dolor… el dolor de vivir de nuevo, el dolor de tocar con el silencio, con el vacío… ¿Podemos descansar en una nueva manera de relacionarnos con su pérdida?¿Podré dejar de llorar cuando piense en él? ¿Desaparecerá ese dolor agudo y sordo en el pecho?¿Podré volver a descansar?

Preguntas y más preguntas se acumulan y las respuestas parecen no llegar o ser absurdas.

Quizás hoy, tal vez ahora podamos sentir nuestra pérdida y escuchar sus matices, sin intentar analizarla, edulcorarla o anestesiarla. Como el oyente atento y sensible a las variaciones de la más conmovedora pieza jamás escuchada. La tuya, esa pieza que hila con: tu tristeza, tu dolor y tus recuerdos se van arremolinando en tu piel y explotan en tu pecho.

No hay nada que hacer, simplemente sentir y escuchar el movimiento cambiante de nuestro ser.

 

Hay muchas formas de morir, esta es una.

Cuando el dolor y la pérdida se sostienen desde la palabra y el amor. ¡Hermoso Elena!

VIAJAMOR

Hace nueve meses tuve un hijo que se rió en mi vientre, me dijo adiós y se fue.

Son los platos estrella. La vida que crece. Las flores que se vomitan por la boca.

Me fui a no llorar a un bosque.

“Hay muchas formas de morir. Esta es una. Me veo caminando por un bosque. Fuera es de día pero dentro es de noche. Camino entre árboles sobre una tierra muy oscura. No voy a ningún sitio. Esta es mi casa. No tiene nada que ver con el miedo ni con la tristeza. Sólo quiero estar en este bosque y caminar. Nunca se va a hacer de día ni voy a salir de aquí. No hay nadie. No tengo nada que hacer. Solo caminar.
Hay muchas formas de morir. Esta es una. No tiene nada que ver con el dolor. Es irse y seguir estando sin estar. Es haberse…

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